Germán Sabogal

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La musicoterapia: sanar en clave de sol

La musicoterapia: sanar en clave de sol

Es un tratamiento que utiliza melodías, ritmos y armonía para cubrir necesidades psicosociales.
Personal del Hospital Txagorritxu de Vitoria (Norte de España), durante una sesión clínica sobre las aplicaciones clínicas y hospitalarias de la musicoterapia.

Madame Sousatzka, magistralmente interpretada por Shirley MacLaine en 1988, estaba destinada a ser una gran concertista. Pero los designios del señor y una madre ansiosa que la empuja sobre el escenario demasiado pronto la convierten en una profesora de piano algo amargada que imparte clases en un piso rococó de Londres a punto del desahucio.

Más allá de la ficción de esta película no muy conocida, los acordes del piano consiguen relajar al más neurótico. Sentarse cómodamente en un sofá, con luz tenue, después de un tedioso día laboral, es necesario.
Escuchar música con este fin es una disciplina terapéutica alternativa cada vez más utilizada. Cuestión de contrarrestar el vertiginoso ritmo de la sociedad.
Si bien la musicoterapia se conoce desde épocas muy remotas; no es sino a partir del siglo XX, concretamente en la década de los años 40, cuando comienza a ser empleada como parte de tratamientos de recuperación, proporcionando a las personas efectos positivos tanto a nivel mental como físico.

LIBERA ESTRÉS Y TENSIÓN
Esta terapia usa la música y algunos de sus elementos como el sonido, la melodía, el ritmo y la armonía para asistir las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas de la persona.
Los expertos indican claramente sus beneficios: libera estrés y tensión, aligera los síntomas de depresión y logra altos niveles de relajación.
Según los especialistas, la musicoterapia puede tener fines educativos, preventivos o simplemente psicoterapéuticos.
Además, dicen, facilita la comunicación, promueve la expresión individual y favorece la integración social. Eso sí, tienen que ser armonías lentas y suaves que logren suavizar la actividad física para aumentar la contemplativa.
A la pregunta de “¿Para qué trastornos está especialmente recomendada?”, Ivanna Julbe, psicóloga, indica: “La musicoterapia puede ayudar y ser efectiva en diversos tipos de trastornos como por ejemplo: en niños con necesidades específicas, ya que promueve el desarrollo y mejora en áreas como la concentración, la atención y el control de impulsos, entre otras. También resulta efectiva en trastorno generalizado del desarrollo, en trastorno del lenguaje y de personalidad, en depresiones, insomnios, en enfermedades neurológicas y también, en una utilización más generalizada, ayuda a reducir la ansiedad y el estrés”.
Germán Eduardo Sabogal, director de la Fundación Integral de Musicoterapia y Sicoacústica (FIMS), explica que todos nosotros reconocemos cuando unas melodías nos resultan tristes y otras alegres. “También podemos intuir cómo nos influyen anímicamente y, por eso, elegimos las obras musicales de acuerdo a aquellas energías con las cuales contamos en diferentes momentos”.

MÚSICA CLÁSICA
Sabogal afirma que hay estudios que concluyen que las melodías que también contienen palabras logran mejores resultados.
“También existen datos, que demuestran que escuchar música clásica ayuda a aumentar la reproducción celular y logra que el ritmo de la respiración y los latidos del corazón se ajusten al entorno, lo que viene a proporcionar bienestar a los bebés, porque todo lo positivo que el niño percibe desde que está en el vientre y durante los siguientes cinco años repercute en su desarrollo”, explica.

EFE/REPORTAJES

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